La vida de Jacqueline Gold a la que podríamos llamar la reina del sex shop, probablemente merezca convertirse en un guión cinematográfico ya que está llena de pasajes de película.
Jacqueline nació en julio de 1960 en el seno de una familia acaudalada, su padre era propietario de un Club de fútbol y de una editorial de revistas pornográficas.
Al finalizar sus estudios Jacqueline empezó a trabajar en “Royal Doulton” pero al poco tiempo decide incorporarse como una empleada más en la cadena de sex shops “Ann Summers” que acababa de adquirir su padre.
Se sentía incomoda en un ambiente dominado por los hombres, pero la historia cambiaría en el año 1981 a raíz de la invitación que recibió para asistir a una reunión de Tupperware. En ese mismo instante Jacqueline vio el potencial de venta de lencería sexy y juguetes sexuales a las mujeres en la intimidad de sus propios hogares.
Fue entonces cuando Jacqueline puso en marcha un plan de marketing para la venta de artículos eróticos en el hogar y con una premisa fundamental, no permitir la asistencia a los hombres.
En poco tiempo, transformó el sex shop de su padre en un negocio multimillonario y en la actualidad cuenta con más de 7.500 organizadoras en varios países. Lo que le ha valido el reconocimiento con la obtención de varios premios a su labor empresarial siendo actualmente una de las empresarias más poderosas del Reino Unido.