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27th Septiembre
2009
escrito por sex shop

La historia de los vibradores es un tanto extraña, originariamente concebidos a finales del siglo XIX para combatir por parte de los médicos la mal llamada histeria femenina llegaron a convertirse en uno de los servicios más demandados de cuantos ofrecían los balnearios de lujo tanto en Europa como en Estados Unidos.

Todo parece indicar que aquellos masajes sexuales se aplicaban como remedio al deseo sexual femenino reprimido, considerado en aquella época como una enfermedad. Aunque parezca increíble en nuestros días, originariamente estos masajes eran ejercidos directamente con las manos del médico hasta que el médico británico Joseph Mortimer Granville inventó en la década de 1880 un rudimentario artilugio movido por baterías que podría considerarse como el primer vibrador de la historia.

Este “tratamiento” tenía como propósito provocar el conocido como “paroxismo histérico” que viene a ser lo que hoy conocemos como orgasmo ya que el deseo sexual femenino reprimido era considerado como una enfermedad.

Afortunadamente los tiempos han cambiado y los consoladores y vibradores de hoy llevan recorrido un largo y próspero camino. A medida que la tecnología avanza también lo hacen los dispositivos y los materiales con los que se diseñan y fabrican los juguetes eróticos de nuestros días.

No existe ninguna razón ni física ni ética que nos impida incorporar todo tipo de juguetes y demás artículos de sex shop en nuestras relaciones de pareja y en nuestra vida sexual en definitiva. Tenemos un sinfín de alternativas a nuestro alcance que van desde los clásicos consoladores hasta las bolas chinas. Estos complementos eróticos está demostrado que son la mejor manera de enriquecer el juego sexual convirtiéndose en una gran ayuda para aquellas mujeres que tienen dificultades para alcanzar el orgasmo.

Una amplia mayoría de mujeres que han experimentado con alguno de los productos de sex shop citados anteriormente, lo recomiendan a sus amigas y siendo sus primeros usos tan terapéuticos, incorporar un vibrador no puede hacernos ningún mal sino más bien todo lo contrario.

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