Nos volvimos nómadas

En la actualidad es común que una persona cambie de hogar varias veces a lo largo de su vida. La situación laboral, la crisis o la imposibilidad de acceder a la compra de un inmueble nos empujan a ir cambiando de domicilio con cierta frecuencia, mucho más de la que desearíamos.

Contratos de alquileres que llegan a su fecha de vencimiento o la necesidad de cambiar incluso de ciudad o país por tema laboral nos exige a ir con nuestras cosas de un sitio para otro. Es algo a lo que nos hemos acostumbrado, una vida que nos impide echar raíces pero que compensa con la posibilidad de conocer nuevas ciudades y volvernos más cosmopolitas.

Las personas empujadas a este cambio constante de domicilio tienden a evitar acumular muebles o cosas innecesarias por la adversidad que luego supone tener que cargar con ellas. Sin embargo es algo meramente imposible teniendo en cuenta la sociedad tan materialista en la que vivimos. Vemos que nuestra casa está llena de muebles y de complementos de decoración y como nuestros armarios están abarrotados de ropa, abrigos, zapatos y complementos.

Por suerte,  para ello contamos con  el servicio que nos ofrecen las empresas de mudanza, en las que podemos confiar para que se encarguen de esta molesta labor y agilizarnos el trabajo.

Uno de los grandes problemas ante el que nos encontramos cuando tenemos que mudarnos del domicilio es por dónde empezar a desmontar. Nos volvemos locos recopilando cajas donde guardar nuestros enseres, nos proponemos llevar un orden y al final nos vemos metiendo cada cosa en los huecos de las cajas tal y como nos los vamos encontrando. Esto que parece no ser un gran problema, es algo que en el momento de desembalar  nuestras cajas será un completo infierno. Empezarán las pérdidas, el descontrol y al final el trabajo se nos habrá complicado y por lógica necesitarás dedicarle mucho más tiempo del que en su comienzo pensaste que necesitarías.

Además añadimos el gran problema de tener turismos donde apenas hay capacidad para nuestros paquetes, por lo que tendremos que dar varias vueltas antes de conseguir que todos nuestros bultos estén en el nuevo domicilio. También hay que tener presente el trastorno que supone la pérdida de alguna de estas cajas donde podrías haber introducido documentos importantes o algo con mucho valor sentimental.

Tenemos que acabar pidiendo ayuda, ya que lo que comienza siendo una pequeña mudanza, se convierte en una locura que somos incapaces de controlar nosotros mismos. Lo que al principio comenzamos solos. con la idea ingenua de ser capaces de hacerlo y además ahorrarnos dinero, acaba suponiendo un fracaso total, por lo que realmente no compensa.

Como ves, existen muchas razones para decidirte a contratar una mudanza. Las empresas de mudanza agilizan esta complicada labor, están perfectamente equipados y preparados para empaquetar y desempaquetar en un tiempo record y con las garantías que te ofrecen protegiéndote todos tus utensilios.  Poseen camiones y furgones donde introducir tus muebles y paquetería de forma segura y hacer la mudanza en un solo viaje.

Mejor asegurarnos de proteger todo lo que hemos ido recopilando a lo largo de toda nuestra vida, ¿no crees?

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