Una mente tranquila para vivir mejor

La escasa o nula dedicación a nuestro interior, a nuestra mente, es una de las características que definen el mundo en que vivimos. Una sociedad que se hace llamar desarrollada ha multiplicado en los últimos años un sinfín de trampas para mantener nuestra mente ocupada y distraída en cosas que no le importan a nadie.
Para Secretos para el Bienestar –secretosparaelbienestar.com- la mente es el mayor tesoro que poseemos y nos puede de igual manera hacernos lograr la mayor libertad y de igual manera, la más cruel de las esclavitudes. Lamentablemente en nuestros días está más extendida esta segunda circunstancia, es decir, somos esclavos de una mente a la que apenas prestamos atención.
La mente adora lo fácil, lo simple, lo que no supone esfuerzo. Y su mejor aliado para ello es el estar ocupada en todo tipo de distracciones el mayor tiempo posible. Debemos evitar la tendencia generalizada en nuestros días de vivir un mundo imaginario. Un mundo en donde lo ficticio, lo imaginario y lo que no existe, se convierte en nuestra realidad. En ese espacio es en donde la mente se encuentra más a gusto. Pero en contrapartida es donde nosotros nos encontramos más atrapados.
Nuestra conciencia busca fundamentalmente distracción. Y en nuestros días es más fácil que nunca encontrarla. Y sin atender a nuestra mente, sin conversar con ella, sin prestarle atención es imposible encontrar el desarrollo y lograr el bienestar. Piense por unos momentos el tiempo que dedica a meditar consigo mismo. Piense por unos momentos el tiempo que se dedica. No a leer un libro, ver una película o irse a dar una vuelta con los amigos. El tiempo que se abstrae el mundo que le rodea para introducirse en el mundo que está dentro de cada uno. Poco tiempo o casi nada, ¿verdad?
Observe su mente y dialogue con su persona de forma habitual. Observe su interior y mírese hacía dentro como si estuviera vendo una película y usted no fuera parte de ella, fura un simple espectador. Procure crearse este hábito de forma diaria. Con unos pocos minutos será suficiente para descubrir un mundo nuevo, fascinante y lleno de retos, al que nunca ha hecho demasiado caso, su mundo interior. Puede que al principio se encuentre confundido y su mente no le permita concentrarse en ella misma. A su mente no le gusta que la mire, que la controle, prefiere vagar sin ningún observador. Pero sea persistente, aleje por unos momentos sus pensamientos cotidianos, sus problemas y sus preocupaciones, y piense únicamente en sí mismo. Véase como persona, como ser único e individual, como parte del universo.
Procure mantener un encuentro consigo mismo durante unos pocos minutos cada día. La dificultad en los primeros días pronto pasara a la facilidad a la hora de poder mantener unos cuantos minutos sin pensar en el mundo que le rodea, y dedicar su pensamiento a usted mismo. Con el tiempo, será el momento más placentero del día.

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