En el mundo arabe ser gay es tabu

La homosexualidad es aún un tema tabú —y casi siempre ilegal— en el mundo árabe, excepto en Líbano, pero el debate está en marcha y en Marruecos se registran los primeros intentos de promover la despenalización de la orientación sexual.

No hay homosexuales en Irán”. El presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, fue tajante cuando un estudiante de la Universidad de Columbia de Estados Unidos le preguntó, por las ejecuciones de jóvenes gays en Teherán.

La risa general que siguió a esta declaración en la mayor parte del mundo musulmán retumbó sólo de forma anónima en los foros de internet, refugio y palestra del colectivo homosexual en los países árabes. En los cafés, bares y discotecas de Casablanca, Argel o Ammán —y mucho más aún en El Cairo, Damasco o Dubai— se aconseja discreción. Si no, es fácil dar con los huesos en la cárcel. O incluso en el patíbulo.

En casi todos los Estados árabes, la homosexualidad se castiga —al menos teóricamente— con penas que van de dos meses de cárcel en Argelia a diez años en los Emiratos Árabes, o a pena de muerte en Arabia Saudí, Yemen y Sudán. Jordania, Iraq y Egipto carecen de legislación al respecto, pero tampoco toleran esta tendencia sexual: los tribunales de El Cairo condenan rutinariamente a los gays bajo la acusación genérica de “depravación moral”.

“La ley es irrelevante. Si la homosexualidad se persigue en un país árabe depende mucho más de cómo lo vive la sociedad que del código penal”. Lo dice Georges Azzi, coordinador de la asociación libanesa Helem. Teóricamente le podría caer un año de cárcel por asumir abiertamente su condición de gay en Beirut. En realidad, nadie le pone pegas legales cuando detalla las metas de su organización —la única del mundo árabe dedicada a la lucha contra la homofobia— en centros comunitarios, librerías, colegios… “La semana pasada incluso presenté Helem en una iglesia”, resalta Azzi.

“El último caso en el que alguien fue llevado a los tribunales por homosexual fue en 2000. Hoy sigue habiendo dificultades, hay mucho chantaje, incluso por parte de la policía, pero eso disminuye conforme aumenta nuestro trabajo de ‘visibilización’ pública”, concluye Azzi. Desde primavera de 2005, Helem edita una revista en árabe dedicada a los derechos del colectivo gay y vendida en media docena de librerías. Es la única del mundo.

“Entre los demás países, Marruecos parece tener el mayor potencial para crear una asociación como la nuestra, quizás Jordania también”, cree Azzi. La calle marroquí, no obstante, ve lejano el momento en que una asociación de gays y lesbianas se establezca oficialmente, pese a que la policía raramente molesta a los homosexuales. “Pero si lo prohíbe la ley…” es el comentario más frecuente en Rabat.

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