Avances en la buena dirección en el cuidado de los dientes

Resulta obvio que los tiempos han avanzado una barbaridad, sobre todo en algunas cuestiones fundamentales, como en la higiene dental. Si antes no prestábamos atención al cuidado de nuestros dientes, hoy en día somos más conscientes que nunca de la importancia que tienen el cepillo y el dentífrico como medios para atajar una posible infección bucal. Y es que los avances en cirugía dental han posibilitado que hayamos perdido el miedo al dentista, el cual siempre estuvo ahí incrustado a causa de generaciones de personas que tuvieron que enfrentarse a los barberos sangradores, que lo mismo te afeitaban que te extraían una muela sin anestesia ni nada.

Un modo de hallar un dentista sin dar demasiadas vueltas

Por ejemplo, hoy en día es sencillísimo encontrar un buen odontólogo a poco que manejemos Internet en nivel básico. Existen un montón de buscadores y de guías virtuales que permiten localizar todos los dentistas que se encuentren cercanos a tu domicilio. Tal vez sea para solventar ese dolor de muelas que te trae por la calle de la amargura o hacerte la limpieza anual. Pero de lo que no cabe la menor duda es de que ahora mismo poder lucir una sonrisa atractiva sin los brillos metálicos de los antiguos empastes o las manchas parduscas de las caries resulta posible.

Ortodoncias para la corrección de problemas dentales

Otra cuestión de interés es la de la ortodoncia. Atrás han quedado los hierros antiestéticos de alambres acerados. Hoy tenemos a nuestra disposición un montón de ortodoncias invisibles que son menos agresivas con el esmalte, procuran el mismo servicio y resultan mucho menos impactantes. Así que ya no tienes excusa para arreglar esa posición entre extraña y desviada que lucen tus dientes.

Profesionalidad en la atención al paciente

Los aparatos que utilizan los profesionales que se dedican a velar por nuestra dentadura son también enormemente funcionales y muy avanzados. Antes el sillón parecía más un potro de tortura, pero ahora los numerosos brazos y la postura ergonómica que adoptamos facilitan la tarea de los dentistas, los cuales toman todas las medidas posibles para hacernos más llevadero el trámite. Seguramente esto ha sido lo que más ha permitido que los odontólogos hayan podido dejar de ser calificados como “médicos del dolor” y hayan pasado a ser, por el contrario, los “profesionales de lo estético”. Como ves, la diferencia es impresionante…

Y a pesar de todo, ahí siguen los miedos…

Eso sí, hay cosas que no cambian con el paso del tiempo. El sonido del taladro sigue provocando en algunos pesadillas eternas, y las limpiezas tienen un tanto por ciento de molestias que, en cualquier caso, no empañan el buen papel que actualmente llevan a cabo los dentistas, los cuales siguen velando para que nuestro aliento sea igual de fresco que una brisa marina. Aunque para ello tengamos que sentarnos en ese sillón verde lima que presenta una limpieza inmaculada y que parece decirnos que todo va a salir bien…

Esta entrada fue publicada en Salud y Medicina y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

Los comentarios están cerrados.