Sustituir lo natural por lo artificial a veces tiene bastante sentido

cespedsolutionsnuevoSí, de acuerdo, la OMS seguramente se tirará de los pelos al leer el título que da entrada al presente artículo, pero con él no queremos hacer referencia a los alimentos peligrosos (ya sabéis que últimamente lo que más nos gusta saborear ha adquirido mala prensa), sino que pretendemos poner de manifiesto cómo comprar cesped artificial e instalarlo en nuestra vivienda puede tener mucho sentido. Sobre todo en un país como el nuestro.

Pensemos por un momento en el telediario, en concreto en el espacio dedicado al tiempo. En él veremos cómo un hombre o mujer nos explica las condiciones meteorológicas de nuestra reseca Península Ibérica, en la cual los soles abundan por doquier.

Todo esto supone que el que pretende vestir su casa con una alfombra verde no puede pensar en el material original, en el césped natural que tanto nos gusta a quien carece de lluvias regulares. Vemos en la tele esas praderas británicas y se nos cae la baba al admitir cuánto espero han puesto en conseguir un verde tupido perfecto, un verde que se mantiene sin problemas gracias a un régimen de precipitaciones superior a los 1000 milímetros anuales de media. Pero en nuestra piel de toro no podemos aspirar a ello, puesto que tal cuestión implicaría un gasto del líquido elemento que no estamos en condiciones de afrontar.

Por eso, y al fin llegamos al meollo de la cuestión, no podemos plantearnos la instalación de tepes de césped natural y hemos de optar, al contrario, por el artificial. De acuerdo, la primera de las opciones es muchísimo más agradable y más auténtica, así que todos la desearíamos en nuestra casa. Pero la segunda opción es más ahorrativa, más consecuente, más sostenible… ¡Si hasta las administraciones se han percatado del asunto y han comenzado a decorar parques y glorietas con césped artificial! ¿Cómo no íbamos nosotros a hacer lo mismo?

Las predicciones más negras afirman que el cambio climático no es una broma sino una realidad palpable y ominosa. Si las cosas siguen así la Antártida podría deshelarse en 2050, aumentando con ello el nivel del mar entre 2 y 8 metros. Las lluvias, según los expertos, escasearán en España, y la sequía será una compañera indeseable de nuestro futuro a corto plazo. Con estas condiciones, ¿cómo no hacer gestos para ahorrar agua al reformar nuestra vivienda? A nosotros, desde luego, nos parece enormemente consecuente. Y seguro que a nuestros hijos, que heredarán algún día el planeta, tampoco les parece mal un poco de producto artificial en lugar del natural…

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